Guia de Málaga

Descripción

Málaga milenaria y cosmopolita en el pasado, conserva intactas sus raíces históricas. Si en tiempos remotos fue testigo de los orígenes del hombre y de la cultura mediterránea, hoy convertida en primera potencia de la industria turística andaluza, mantiene viva su tradición de tierra acogedora y creativa.

Málaga marinera en su litoral donde nunca es invierno; de vocación serrana, tierra adentro, donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor. Pueblos blancos de hermosa arquitectura, envueltos en románticas leyendas, ponen su punto de luz en los recónditos valles donde la vida discurre plácidamente. Y desde la alta sierra la mirada abarca el horizonte hasta perderse en la inmensidad azul del mar.

Localización

Málaga es una pequeña bahía a orillas del mar Mediterráneo, al sur-oeste de la Península Ibérica y a unos cerca del Estrecho de Gibraltar. Está rodeada por los montes de Málaga y el valle del Guadalhorce y la atraviesan los ríos Guadalmedina y Guadalhorce. El municipal se extiende sobre una superficie de unos 400 kms2 y siendo la sexta ciudad en población de España con una población de cerca de 570.000 habitantes.

Orígenes

La ciudad se remonta a comienzos del s. VIII a. c. al fundar los fenicios una colonia en la desembocadura del río Guadalhorce a la que llamaron Malaka. Posteriormente estuvo habitada por los cartagineses hasta el año 202a. c que pasó a manos de los romanos, llegando a ser un punto importante en la Vía Hercúlea, al conectarla con el resto de Hispania y con los demás puertos del Mediterráneo. Después del Concilio de Nicea (año 325) y debido al arraigo del cristianismo en la zona y al desmembramiento del Imperio romano, pasó a ser dominada por los godos hasta principios del s. VIII y al llegar el islamismo a la península quedó definitivamente bajo la influencia árabe en el año 743, llegando a ser bajo su dominio una ciudad floreciente, enmarcada por un recinto amurallado con cinco grandes puertas y con asentamientos de comerciantes genoveses y judíos.

A principios del s. XIV comenzaron los intentos de reconquista por parte de los cristianos, no llegando a conseguirla hasta el año 1487 después de seis meses de asedio, con la dominación castellana la ciudad empezó a cambiar de aspecto con la construcción de la Catedral, la Plaza Mayor y nuevos barrios fuera de las murallas, pero este desarrollo quedó frenado en los siglos XVI y XVII, debido al levantamiento y posterior expulsión de los moriscos y a diferentes epidemias e inundaciones que azotaron a la ciudad.

Con la llegada del s. XVIII la ciudad empezó a recuperarse y a reanudar las obras pendientes como el puerto y la catedral y a principios del s. XIX comenzó su desarrollo y fue pionera en la Revolución Industrial en España, llegando a ser la primera ciudad industrial del país, hasta que en 1880 comenzó una nueva crisis, que hizo cerrar la industria azucarera y las fundiciones industriales, aumentando aún más durante las primeras décadas del s. XX, hasta llegar a los años 60 en que comenzó el desarrollo turístico en la zona, rehabilitando la ciudad para convertirla en un centro de servicios de los más importantes de España.